Nací en Les Ulis, Francia, y desde bien pequeño que me gustaba darle patadas al balón. Recuerdo aquellos días en los que le daba patadas a una pelota desgastada que nos habíamos encontrado por la calle junto a los amigos de mi barrio. Jugábamos en un descampado, como unos niños humildes y con pocos recursos, que es lo que eramos. Mientras disfrutaba con mis amigos soñaba con ser algún día un gran jugador, pero jamás llegué a imaginar que llegaría donde he llegado. En las siguientes líneas os cuento mi historia.
Desde 1983 asistí a varios centros de formación, allí aprendí a jugar al fútbol de verdad. Pasábamos las tardes enteras pegándole patadas al balón, disfrutaba de verdad, aquello era mi vida, la pelota. Conocí a unos niños que después también se harían grandes jugadores como David Trezeguet y Nicolas Anelka, cuantas tardes pasamos juntos imaginandonos ser como hemos llegado a ser, fútbolistas.
Siendo infantil me marché al Mónaco, equipo con el que daría el salto a profesional, gracias sobre todo a una persona que ha sido clave en mi carrera y en mi vida, Arsene Wenger. Recuerdo mi debut, fue un 31 de agosto de 1994, debíamos enfrentarnos ante el Niza pero yo ya no tenía esperanza de jugar ni un solo minuto, el delantero indiscutible era Sonny Andreson. Para sorpresa mía Arsene decidió alinearme como extremo izquierdo, cuajé un buen partido y terminamos ganando por 2-0.
Cuatro años después decidí probar suerte en Italia, un grande como es la Juventus pagó 17 millones de euros por mi. Fichando por la Vecchia Signora creía que daba un salto de calidad, era uno de los grandes clubes de Europa, pero tropecé. No terminé de adaptarme al fútbol italiano, es más defensivo y los delanteros lo tenemos muy difícil, además terminé jugando de extremo izquierdo, posición en la que, aunque cumplía, nunca lograba destacar. Como consecuencia de no lograr adaptarme al fútbol italiano terminé fichando por el Arsenal, equipo que me ofrecía un gran proyecto y lo más importante, allí estaba Arsene.
Me adapte muy bien al fútbol inglés, en parte gracias a los consejos que Dennis Bergkamp me daba, aprendí mucho de él, tanto futbolísticamente como personalmente.
Poco a poco me fui haciendo más importante hasta que en los primeros años del nuevo siglo logré marcar goles, muchos goles, tantos que logré ser el máximo goleador de la Premier League en los años 2002, 2004, 2005 y 2006. Con la familia gunner pasé mis mejores momentos, especial fue el año 2004 donde ganamos la liga sin haber perdido ningún partido.
El Arsenal me había hecho una estrella, me dolió pero había llegado el momento de zarpar. A cambio de 24 millones de euros mi destino fue Barcelona. Es cierto que ya no era aquel delantero explosivo pero demostré en el club catalán que todavía me quedaba mucho fútbol por dentro, no había olvidado la manera de marcar goles y al siguiente año logré lo que había venido a buscar a Barcelona, la Champions League, buen mejor dicho, logré el triplete. Inolvidable. Después vinieron más títulos, habíamos logrado el ‘sextete’.
Posiblemente ya no estaba para competir al máximo nivel, así pues terminé fichando por el New York Red Bulls pero durante mi etapa en la MLS he jugado unos cuantos partidos con el Arsenal, el equipo de mi vida. Durante los parones de la competición aquí en EEUU he vuelto a disfrutar del aroma londinense, incluso del calor de la afición gunner.
La del Emirates es una familia especial, ellos siempre me recordarán y yo jamás les olvidaré, Thierry Henry siempre será gunner.